The Blueberry Nights (2007)

El director Wong Kar-Wai no nos muestra algo más que una básica y triste historia de desamor entrelazado con amor.


“¿Cómo despedirse de alguien con el cual no podes vivir sin el?” pregunta la protagonista.


Jeremy (Jude Law) y Lizzie (Norah Jones) son los intérpretes de estas noches purpuras. Todo empieza con una ruptura de pareja, “si alguien pregunta por mí, dale estas llaves” Lizzy se va, enojada, enfurecida no solo con ella y su mal paso en el amor, sino también con el mismísimo planeta tierra.


A Norah Jones no le sale el papel de compungida, y menos que menos el de mujer golpeada que arregla la situación minimizándola y pasándola por alto al decir: “pero el no le salió tan fácil con la patada en las pelotas”.


Lizzy se va de viaje, para “purificarse” de algún modo. Encuentra nuevas aventuras, pero nunca se olvida de Jeremy.


Con este viaje el director quiere mostrarnos otro tipos de amor que existen pero no resulta, ya que cuando va a Seattle la historia de amor esquizofrénico que tiene Arnie con su mujer simplemente roza a Lizzy. Al irse a Las Vegas expone otro amor: el paternal, con la jugadora conpulsiva de Natalie Portman, que también se disuelve como azúcar en agua.


Wong Kar-Wai trata de buscar ese amor idílico, con mil vueltas ya que con esta película buscaba insertarse en el mercado norteamericano. El film es demasiado cuadrado y el desarrollo, con los viajes, tiene una consistencia laxa.


La mezcla continua entre la mirada de la cámara, corrompida, por vidrios y luces fuertes no hace de eso una marca estética personal, sino una mala jugada artística. A veces también directamente expone al espectador a una cámara que filma en menos cuadros de lo normal haciendo el film aun más ridículo de lo que es: un gran cocoliche dramático.


Toda la película pende de un hilo, finamente hilado. Un ejemplo claro es la “simbiosis” que tienen los protagonistas cuando a los dos, por distintas razones, les sangra la nariz.


Fatídicamente no sólo tenemos que aguantar a Norah Jones actuando (que o hace bastante mal) sino por lo menos a lo último la escuchamos cantar (que eso lo hace muy bien).


The Bluberry Nights es para pegarle un tortazo de arandanos en la cara a su director…


3 Anteojudos diferentes!:

Anónimo dijo...

yo lo banco al chinito...







wah!

JuliMonster dijo...

Yo no, la verdad si quiso irrumpir en el merado yankie con esta bosta de tortitas de arándano... no va!...

Ponete media pila, si hiciste películas re copadas, los occidentales no somos más idiotas (o si, algunas veces).

JuliMonster dijo...

quise poner "mercado" pero me pone tan mal el chinito... que me altera!