
Por ejemplo, al no saber que lo que tienen enfrente es un escritor, en la escuela los maestros lo subestiman, a toda costa quieren que esté sentado en el banco, y el escritor patalea, o bien se deprime, o bien atormenta a su compañero de banco, que en general es un alumno normal, destinado a la normalidad, con sus aprensiones hiperkinéticas; o viceversa, más a menudo es al escritor al que atormentan, pinchan con alfileres oxidados, manchan con tinta indeleble, de buena gana le tiran pedos en la nariz para que los respire y se AHOGUE.
Hacen eso inconcientemente, y el escritor crece burlado, flaco, inadaptado. Eso se nota sobre todo en las fotos escolares donde al escritor se lo ve muy blanco en un rincón, o bien oliváceo, en el centro, con ese aire lívido y sufriente de emigrante, rodeado por la burla de los repetidores.
Ermanno cavazzoni, "Los escritores inútiles", leccion de lujuría - 8
ISBN 950-04-2550-5
Comentarios